martes, 1 de noviembre de 2016

Monsanto y Glifosato, una combinación mortífera que hay que derrotar

Por Hernán Centeno


Con la excusa de acabar con el hambre en el mundo, desde hace años se viene utilizando la investigación genética para aumentar la productividad de los cultivos. Para traspasar y aumentar las fronteras agropecuarias históricas y eliminar rápidamente las  malezas se han desarrollado distintos herbicidas y semillas resistentes, siendo Monsanto la vanguardia.  Desde la creación del “agente naranja”, usado por Estados Unidos en la guerra de Vietnam para desforestar la jungla y eliminar al ejército vietnamita, hasta el glifosato actual, la carrera por destruir vegetación no deseada no ha cesado.

Este camino fue acompañado en paralelo por la creación de las semillas transgénicas resistentes, únicas que crecen después de aplicar estos herbicidas. Es decir, solo las semillas Monsanto crecen luego de utilizar su herbicida, por lo tanto resulta un negocio más que redondo.  Desde que esto ocurre, las organizaciones ambientalistas y de pequeños y medianos productores agropecuarios han denunciado los efectos del uso de estos herbicidas y las semillas súper resistentes. (Leer todo)

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